ARMA SECRETA: Los pillos, los carroñeros y la incongruencia

Carlos Alberto Castro G.

¿Cuántos de nosotros alguna vez cuando niños peleamos con algún buen amiguito?, cuántos de nosotros en esos arranques de ira (e inocencia), juramos jamás volver a jugar y hablar con ese nuevo y gran enemigo?.

Seguro muchos de nosotros vivimos algo así, pero la inocencia y el verdadero amor y cariño por nuestros amigos nos hacía olvidar a los pocos minutos esa amenaza que al calor de una discusión en un juego de canicas o un béisbol callejero, nos hacia “perder los estribos”.

Pero éramos niños, inocentes niños que podíamos cambiar de opinión y “rehacer nuestras vidas en unos segundos”.

En la política actual vemos ese tipo de pleitos, si, pleitos que rayan en lo infantil y que dejan ver una gran falta de madurez, pero protagonizados por adultos hechos y derechos; bueno, eso quiero creer.
Cuántos de ustedes amables lectores, leyeron en algún momento declaraciones como: “Movimiento Ciudadano es un partido carroñero porque se alimenta de cadáveres políticos”, o está otra, “nosotros sacaremos al PAN del gobierno… son unos pillos”.

Pues bien, la primera de las frases que leyó arriba, palabras más palabras menos, la pronunció en algún momento el actual líder estatal de acción nacional en Baja California, José Luis Ovando, al hablar de la renuncia de unos de sus militantes y su inmediata adhesión al partido naranja.

La segunda de las frases, palabras más palabras menos, la dijo y la repitió a los cuatro vientos el líder del partido del na na na na, na na na, (léase con tonito pegajoso de canción que suena en varias partes del mundo), Alcibíades García Lizardi.

Hoy, esos acérrimos enemigos, planean estrategias juntos para conquistar el poder; para juntos buscar “nueva y mejor vida para los mexicanos”.

El que llamó carroñeros a los naranjas, hoy porta sin recato ni preocupación alguna, las siglas de Movimiento Naranja; SÍ, hoy el pasado es el pasado, (“al cabo la gente ni lo va a recordar”),de igual forma, el líder naranja posa feliz y contento para las cámaras al lado de quienes apenas hace unos meses llamó pillos; juntos construyen política de esa que llaman de altura.

La foto habla por sí misma…

¿Y la congruencia?. Quién sabe con qué se comerá eso. Igual y hasta pasada de moda está. Así cómo pues?

Y que conste que no crítico las alianzas que se puedan formar para buscar mejoras para la sociedad, eso lo entiendo y lo veo incluso necesario para construir acuerdos en beneficios de las mayorías, pero por eso y pensando en eso, es que los políticos deben aprender a no escupir parriba’ porque la gravedad hace su efecto en algún momento.
Qué pensarán hoy quienes vieron, vivieron y protagonizaron esos desencuentros políticos, que generaron incluso notas periodísticas un día si y el otro también?, qué argumentos usarán para salir a la calle y convencer al electorado para que nuevamente les den su apoyo en las urnas, cómo podrían explicar ese odio-amor-pasión en caso de ser cuestionados al respecto?. Son sólo preguntas.
Por eso, creo, los políticos siempre deben de cuidar las formas (dicen los que saben que en política la forma es fondo) y no dejarse llevar por pasiones desmedidas y pensar muy bien lo que se dice y hace, porque ya lo dice un viejo y conocido refrán; “más pronto cae un hablador que un cojo”.

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