Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Manuel Machado, Cantares.

No sé si exista otro lugar en el mundo donde, día tras día, se recauden millones de pesos sin prestar ningún servicio. Más bien, se trata de un estorbo que los mexicanos han soportado durante más de sesenta años: la caseta del puente del Río Colorado, donde los conductores deben hacer largas filas para pagar un peaje cuyo destino sigue siendo cuestionado.

Los ingresos son administrados por el Gobierno de Sonora en Hermosillo, que se queda con una parte y reparte otra “proporcionalmente” entre los ayuntamientos de Sonoyta, Puerto Peñasco y San Luis Río Colorado.

Durante el sexenio del presidente Vicente Fox y del gobernador Eugenio Elorduy, la delegación de la SCT en Baja California invirtió en una carretera moderna de concreto hidráulico por la que el estado no recibe un solo peso en cuotas. Más adelante, la SCT Sonora, bajo el gobierno de Felipe Calderón y Guillermo Padrés, construyó la carretera San Luis–Sonoyta, de dos carriles con acotamiento, también libre de peaje.

Es increíble que, pese a los millones recaudados injustamente por cruzar de Mexicali a Sonoyta, ni un solo peso se destine a reparar estas rutas nacionales e internacionales. La carretera San Luis–Sonoyta es un claro ejemplo de abandono; del tramo hacia Mexicali, ni se diga.

Cuando ocurren bloqueos —como los recientes por parte de agricultores—, los empleados de la caseta tardan menos en volver a “estirar la mano” que en levantarse las protestas. Después de 10 o 12 horas de espera, los transportistas deben pagar la cuota aun sin haber recibido servicio alguno. Y, como casi siempre, los sanitarios permanecen en mal estado: sin papel, sin jabón, casi inutilizables y sin condiciones para atender a los miles de usuarios, especialmente en situaciones extraordinarias.

Miles de transportistas han perdido entregas, comida, horas de descanso. Deben esperar más de ocho horas, sumadas al retraso previo en el retén militar Cucapah. Esto ya ocurrió el 13 de octubre y de nuevo el 24 de noviembre. Son miles de millones de pesos perdidos en servicios y productos que no llegaron a su destino.

Alternativas para “desbloquear” los bloqueos

Algunos transportistas, desesperados, consideraron empujar maquinaria agrícola con sus propios vehículos. Otros, más prudentes, optaron por rutas alternas entre los valles de Mexicali y San Luis, movilizándose hacia Estación Coahuila (km 43), conectando por Bataquez hacia la carretera libre a Mexicali.

Para esquivar el bloqueo en la Colonia Miguel Alemán (Fitosanitaria, a unos 10 km del Puente de Oro), puede trazarse una ruta por el Ejido Monterrey (Bataquez), cruzando por Jiquilpan, Poblado Alfredo Bonfil, Pátzcuaro, Crucero de Toluca y dirigiéndose a Ciudad Victoria (km 43). De ahí, continuar al km 57, pasar por Luis B. Sánchez y, hacia el norte, tomar la carretera local que enlaza con la vía San Luis–Sonoyta, conectando con el resto del país rumbo a Caborca, Hermosillo y más allá.

Muchos prefirieron invertir una hora extra antes que perder el día entero. Del km 57 a Monterrey–Bataquez, y luego hacia la carretera Mexicali–Tijuana, se lograba continuar sin quedar atrapados.

En casos extremos, existen otras conexiones entre los valles de Mexicali y San Luis: Miguel Alemán, Tehuantepec, Monterrey, Vulcano, Hechicera, Pólvora, Tamaulipas, Sinaloa y Cuernavaca, todos con accesos hacia la carretera Mexicali–San Luis. Incluso es posible enlazar con la carretera San Felipe–Mexicali por el Ejido Nayarit y Zakamoto, hasta la Colonia La Puerta, vía que permite dirigirse al sur hacia San Felipe o al norte hacia Mexicali, sin cuota y con doble carril.

Ante la indiferencia e irresponsabilidad del Gobierno Federal frente a las exigencias de agricultores y transportistas, sometidos al autoritarismo y a la violencia del crimen organizado, la región Sonora–Arizona–Baja y Alta California sufre afectaciones severas a su movilidad. Esta es, por ahora, una alternativa para “desbloquear los bloqueos”.

El 24 de noviembre de 2025, las filas en el retén militar Cucapah, sobre la carretera Sonoyta–San Luis Río Colorado, alcanzaron los 20 kilómetros. Sin servicios sanitarios, sin alimentos, sin apoyos. Un auténtico caos. A esto se añadió el bloqueo y todos los trastornos humanos y económicos derivados. Muchos, sin embargo, consiguieron librarse del colapso gracias a las rutas alternas por los valles de Mexicali y San Luis.

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