De poco sirvió el llamado que, hace poco más de un mes, hizo la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda a sus colaboradores y compañeros de militancia para que fueran cautelosos y no adelantaran sus “precampañas” personales rumbo a las elecciones venideras.

¡Se entiende! Todos tenemos nuestro “corazoncito”, pero también hay que respetar la ley, los tiempos y recordar que nadie se manda solo.

Y no hablamos únicamente del superdelegado federal y representante personal en Baja California de la propia gobernadora, Jesús Alejandro Ruiz Uribe, cuyos apellidos —que diga, los de su hermana— invadieron literalmente todo el estado desde hace unas semanas, tras gastarse una millonada en la promoción de una fundación. Ojalá el dinero utilizado en esa campaña publicitaria sea nada en comparación con los recursos que la organización destine realmente a apoyar a los más desprotegidos… para que no resulte más caro el caldo que las albóndigas.

También entró a este “club” el diputado federal Armando Fernández Samaniego, mejor conocido como Armando Samaniego, cuya imagen apareció en algunos espectaculares en Mexicali con motivo de su reciente primer informe de actividades. Por cierto, ¿recuerda usted alguna acción relevante promovida por el legislador morenista en este periodo? ¡Yo tampoco!

Samaniego es más conocido por haber regañado, en junio pasado, al general Laureano Carrillo Rodríguez, secretario de Seguridad Ciudadana de Baja California, por haber sido honesto al reconocer públicamente que el cobro de piso en el estado es una realidad.

Después, el militar en retiro trató de matizar sus palabras, mientras se filtraban otros argumentos basados en la ausencia de denuncias formales al respecto. Pero todos sabemos que, en este tipo de delitos, el miedo a la violencia de los delincuentes pesa más que la confianza en la autoridad.

El discurso del legislador federal, al intentar ocultar el sol con un dedo, contrastó fuertemente con la percepción de la ciudadanía bajacaliforniana sobre la realidad en materia de seguridad.

¡Vaya! Lo mínimo que esperaríamos de alguien que nos representa en la máxima tribuna de la nación es, precisamente, que nos represente, con todas nuestras carencias, necesidades, inquietudes y preocupaciones.

Recuerdo una entrevista que le hice durante su campaña en busca del cargo que hoy ocupa. En ese entonces le pregunté cómo equilibraría su fervor hacia el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador con la obligación de defender a sus representados de posibles abusos del mismo gobierno. Samaniego aseguró que primero estarían sus electores y que su labor se guiaría por los principios de MORENA: No mentir, no robar, no traicionar.

Sin embargo, hoy la realidad es otra. En esta ocasión tuvo que decidir de qué lado ponerse… y eligió alinearse con quienes pretenden negar una verdad inocultable.

Dicen sus allegados que Samaniego ya se siente listo para ser candidato a la Presidencia Municipal de Mexicali, municipio que, por cierto, sigue sin encontrar un rumbo claro hacia un plan integral de seguridad ciudadana.

Ya habrá oportunidad de hablar, en este mismo espacio, de otros personajes que andan levantando la mano en busca de alguna —¡la que sea!— candidatura.

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