El ambiente nos hace sentir que las elecciones están a la vuelta de la esquina… y es que, para algunos, su futuro político se decidirá dentro de unos días.
Como nunca, la contienda interna en Morena está encarnizada. Están apostando todo por todo. Ismael Burgueño y Julieta Ramírez no han querido perder una sola barda… perdón, una sola oportunidad, para ganar adeptos y aparecer como los más queridos de Baja California ante el ojo que todo lo mira desde el centro del país.
No ha sido un esfuerzo sencillo ni barato. Como lo señaló hace unos días el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Octavio Sandoval, incluso sin que comiencen las precampañas, los partidos habrían gastado ya alrededor de 120 millones de pesos en propaganda de distinto tipo.
Propaganda que, por supuesto, nada tiene que ver con buscar posicionarse ante el electorado. Faltaba más.
Hay quienes creen en Santa Claus y hay quienes creen que será una encuesta la que decida quién representará al partido en el poder para la gubernatura de Baja California.
Pero entonces ,si así fuera, ¿por qué están tan preocupados todos por mostrarse tan cercanos a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y al expresidente Andrés Manuel López Obrador, y de que tienen su bendición para 2027?
Porque, aparentemente, una encuesta necesita de mucha fe y padrinazgo.
Si usted, estimado lector, está pensando en apostar por alguno de los contendientes, le invitaría a detenerse un poco y observar. Se están tirando con todo y, muy probablemente, termine siendo “quien salga menos embarrado” quien sostenga el estandarte de la transformación en Baja California.
Está de más señalarle lo mucho que se han tupido los mencionados como “favoritos” al cargo. La lluvia ácida entre ellos ha sido tan intensa que ha permitido que personajes como Evangelina Moreno —la de la manzanita— pasen por en medio de esa guerra con daños relativamente menores. Es el efecto 7UP, pues mientras la Cocacola y la Pepsi se pelean por ser el #1, el #3 avanza sin problemas.
Y junto a ella también parece librarla Jesús Alejandro -el comunista- Ruiz Uribe, e incluso Fernando Castro Trenti, a quien le gusta que le digan “El Diablo” y de quien, pues, ya conocemos sus habilidades e historial político.
Ahora imagine que en sus manos estuviera decidir por cuál de estos personajes debería inclinarse la encuesta.
¿A quién elegiría?
¿A uno de los más golpeados?
¿A quien le sacaron más trapitos al sol?
¿A quien reconoce ser “vago”, pero pone esas artes oscuras a disposición de una buena causa por Baja California?
¿A quien ha capoteado las críticas y evitado la confrontación?
¿A quién?
¡Ah, verdad!
Así que yo no daría por muerto a nadie… al menos todavía.
Pero la reflexión va más allá.
Imagínese que no gana la “encuesta” ninguno de los dos “favoritos”.
¿Cómo explicarle a tanta gente que acarrea… perdón, que fue por voluntad propia a los mítines, que el candidato o la candidata no será esa persona por quien se desgañitó aquella tarde calurosa?
¿Cómo cicatrizar las heridas que se hicieron durante la pre, pre, precampaña?
¿Será que Morena sí sabe disciplinarse —al estilo PRI— y cerrar filas en torno a quien resulte elegido?
Ya veremos.
Y es que, seamos sinceros: si la oposición no se organiza, no deja a un lado sus intereses personales o de grupitos y no deja de pensar y actuar como si todavía ostentara el poder, Morena seguirá llevándose todo.
Incluso con los desastrosos resultados que presenten sus gobiernos.
Una bailadita… y lo que sigue.
A la oposición se le olvida que el pueblo los castigó con el voto en contra por haber caído en abusos, actos miserables, amiguismo y corrupción.
¿Ya se habrán curado?
Mientras tanto…
Allá, en rumbos del PAN, PRI y MC, todo mundo está esperando conocer quiénes serán los candidatos del partido guinda para entonces organizarse democráticamente y decidir si van o no en alianza, si mandan a más de lo mismo a la boleta, si organizan otra carnita asada o si convencen a Ruffo para lanzarse a la gubernatura.
O lo que sea.
Los diputados panistas Mayola Gaona, Alejandrina Corral y Diego Echevarría se subieron hace unos días al trend de también faltarle al respeto al espíritu de la ley electoral, aprovechando que el árbitro parece estar instalado en el país del Nunca Jamás.
Llenaron el salón Ibargo en un acto anticipado de campaña disfrazado de informe de resultados legislativos, evento en el que, además, los diputados buscaron dar su mejor rostro para, por lo menos, repetir —quienes estén en condiciones— como candidatos a lo mismo.
Hay que recordar que ninguno de los tres llegó a su escaño por mayoría de votos.
Y si usted piensa que ya lo vio todo, espérese un poquito más.
Todavía faltan unos días para que se sigan tirando con todo.
Lo más gracioso es que ahora que son candidatas y candidatos se les están ocurriendo unas ideas fabulosas para gobernar.
Hubiera sido muy bueno que las hubieran sacado mientras estaban en el cargo público.
Y no nada más me refiero al plan maestro del exsecretario general de Gobierno, Alfredo Álvarez.
En fin… la hipocresía.
Y mientras todos se pelean por ser el #1…
Estas pugnas y entuertos no han hecho más que abrir una brecha que pocos han vislumbrado como una posibilidad real de sorprender.
Existe un movimiento discreto desde la sociedad organizada que, en su momento, habrá de hacerse público y que podría representar un manotazo sobre la mesa del tablero político de Baja California.
Pero de eso hablaremos más adelante.
Porque mientras unos se pelean por subir, otros están observando.
Finalmente, aprovecho para enviar mi solidaridad y respaldo a los colegas de Ensenada en Crisis, quienes esta noche han sido víctimas de amenazas luego de exponer un serio problema de presunta corrupción que estaría afectando al medio ambiente en San Quintín.
En tiempos en los que algunos quieren estar arriba a cualquier precio, no sobra recordar que ejercer el periodismo no debería ser una actividad de riesgo.


















