Dejémonos de estrategias vacías
Dejémonos de complejas estrategias de mercadotecnia. Si usted se siente atraído y capaz de encabezar un proyecto político, necesita tener en cuenta los siguientes factores que pueden marcar la diferencia entre servir a la gente o llevarla directo al acantilado.
Autenticidad
De nada sirve —la experiencia nos lo ha demostrado— disfrazarse de personaje, agregando elementos a su vestimenta en busca de ser fácilmente identificado por la opinión pública. Mejor póngase a trabajar y deje que la gente diga: “mira, ahí va el que sí se puso a chambear y sí me representó, incluso enfrentándose a los de su propio partido”.
Cartas de recomendación
Mire, si sus asesores se lo venden así, ¡córralos! De poco le va a servir estar publicando usted mismo puras flores sobre su trayectoria, queriendo aparentar un superhéroe del servicio público.
Si quiere presumir su paso por el gobierno como carta de recomendación, lo hubiera pensado antes. Y si se siente muy seguro de lo que dejó, entonces permita que hablen sus ex colaboradores (y colaboradoras). De cualquier forma lo harán a sus espaldas. Recuerde: la publicidad de boca en boca sigue siendo la más efectiva.
Humildad y empatía
‘La verdad es que la gente sí se apantalla cuando el aspirante llega en camioneta de lujo, rodeado de asistentes y guaruras. ¡Eso es garantía de triunfo!’ …Eso nunca lo va a leer aquí.
Si de verdad quiere entender lo que la gente vive, es muy sencillo: maneje su propio carro y estaciónese donde se estacionan sus empleados. Váyase a sus “asambleas informativas” (mítines disfrazados) en camión, espere bajo el sol o la sombra de un poste, y quédese ahí 20 minutos como cualquier usuario.
También dese una vuelta por el mercado, pero no para saludar y tomarse fotos con abuelitas, sino para escuchar lo que dicen las amas de casa cuando ven los precios.
Y si le alcanza el tiempo, pase por una nevería, un negocio de videojuegos o el cine, no para relajarse, sino para ver cómo las familias ajustan el gasto para darles, aunque sea un gusto pequeño, a sus hijos.
Aguante vara
Si usted cree que los medios de comunicación (los que no estamos a la venta) somos responsables de sus problemas por exhibir sus errores, está equivocado.
Aquí el único responsable es usted. Las decisiones no las tomó nadie más en su nombre.
¿Ahora resulta que el culpable es el reportero por hacer su trabajo?
Aguante vara… o mejor ni se meta.
A debatir sus ideas
Nada se ve más débil que alguien que aspira a ser votado y evita debatir. Muchos que hoy están en el poder decidieron no acudir a foros “para no exponerse”, aprovechando su ventaja en ese momento. Sí, ganaron… pero perdieron la oportunidad de mostrarse ante la gente defendiendo sus ideas con convicción.
Ese tipo de decisiones dejan una duda inevitable: ¿ni eso pueden decidir sin preguntarle a su partido?
Primero la ley
Imagínese a un candidato que empieza burlando la ley: promocionándose antes de tiempo, torciendo reglas para evitar sanciones, nomás porque le urge posicionarse.
Piense en lo que usted mismo opinaba de quienes hicieron lo mismo antes.
Entonces, ¿por qué cree que con usted sería diferente?
Una cosa es que la autoridad electoral se haga de la vista gorda… y otra muy distinta que esté bien.
Ya me iba…
Pareciera que las elecciones aún están lejos, pero basta observar lo que se mueve por encima y por debajo de la mesa para entender que esto ya empezó.
Lo mínimo que pueden hacer quienes buscan el poder… es respetar a la gente.
















