En los pasillos del poder estatal se comenta que la permanencia de Juan José Pon al frente del Consejo Jurídico podría tener los días contados. No se trataría de un movimiento aislado, sino del resultado de una combinación de factores que han ido tensando la relación entre el funcionario y el primer círculo del gobierno.
El primero es de carácter institucional: la gobernadora enfrenta la obligación política y legal de fortalecer la paridad de género en su gabinete. Un ajuste que, tarde o temprano, deberá concretarse y que desde hace tiempo ya colocaba a Pon en la lista de posibles relevos.
El segundo factor, mucho más delicado, tiene que ver con la percepción de intentos de influencia familiar dentro del sector salud. Versiones internas señalan que, ante la eventual salida del actual secretario de Salud, desde el entorno de Pon se habría impulsado la idea de colocar en esa posición a su hermana, Angélica Pon, hoy subdirectora médica de Issstecali. Al descartarse ese movimiento, la apuesta —dicen— habría cambiado de rumbo: promover ahora su llegada a la dirección general del propio instituto.
Este último intento, según comentan voces cercanas al gabinete, no cayó nada bien en Palacio. La gobernadora, ya conocida en el argot político como “la mandataria estatal”, habría interpretado la jugada como una línea que no debía cruzarse: convertir los ajustes de gobierno en oportunidades de promoción familiar.
El resultado es un ambiente de enfado contenido que podría traducirse pronto en decisiones. Porque en política, más que los cargos, pesan las señales. Y cuando la confianza se resquebraja, los movimientos no suelen tardar en llegar.
Habrá que ver si este episodio se queda en simple rumor de pasillo… o si termina siendo la antesala de una salida anunciada.
















