Hace 30 años, el entonces presidente de la República, Ernesto Zedillo Ponce de León, tenía un inmenso dominio sobre los poderes Legislativo y Judicial.

En lo que al Congreso de la Unión se refiere, el mandatario tenía bajo su control, a 420 de los 500 diputados federales, y a 120 de los 128 senadores.

El desglose de lo anterior es el siguiente: En la cámara baja había 301 diputados priístas y 119 panistas. En la cámara alta había 95 senadores tricolores y 25 blanquiazules.

Zedillo les daba órdenes a todos ellos. A los legisladores del Partido Revolucionario Institucional -PRI-, las instrucciones les llegaban por medio del secretario de Gobernación, Emilio Chuayffet Chemor, y a los del Partido Acción Nacional -PAN-, a través del presidente del Comité Ejecutivo Nacional de la organización albiazul, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.

En la residencia oficial de Los Pinos, el jefe de las instituciones nacionales y el presidente nacional del PAN, habitualmente se ponían de acuerdo sobre las votaciones de sus representantes populares.

El acérrimo enemigo de ambos partidos políticos, era el Partido de la Revolución Democrática -PRD-, a quien veían como un peligro en futuras elecciones, por contar con figuras de gran popularidad, como era el caso de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

A como diera lugar, había que aniquilar a la ahora desparecida institución, cuyo logotipo contaba con colores amarillo y negro.

Los que tomaban las decisiones en PRI y PAN, encontraron la fórmula para reducir la representación de los perredistas en el Poder Legislativo Federal: establecer en la ley, una sobrerrepresentación de hasta un 8 por ciento, la cantidad de diputados, para aquellos partidos políticos que obtuvieran más distritos electorales ganados durante los comicios.

El jueves 22 de agosto de 1996, en sesión del Congreso Federal, se aprobó la última gran reforma electoral de esta Nación, en donde lo que más se difundió, fue el histórico paso de quitarle poder al gobierno en las elecciones, para darle una total autonomía al Instituto Federal Electoral -IFE-.

Sin embargo, de lo que poco se supo, fue de la aprobación de la sobrerrepresentación de hasta el 8% en la cámara baja del Poder Legislativo de la Federación.

Hoy en día, son precisamente priístas y panistas los que se quejan en este momento de la sobrerrepresentación que tienen los partidos políticos Morena, Verde y PT, en el Congreso.

Los senadores panistas Ricardo Anaya Cortés y Marko Cortés Mendoza, son de los principales políticos que se la llevan criticando, mediante discursos incendiarios, esa sobrerrepresentación de morenistas, verdes y petistas. El ex-senador Damián Zepeda Vidales, es otro que se la pasa en medios de comunicación nacionales, despotricando la medida, como si Morena la hubiera inventado.

“¿Cómo puede ser que Morena y sus aliados, habiendo obteniendo únicamente el 54 por ciento de los votos en las elecciones del domingo 2 de junio de 2024, tengan una cantidad de más del 70 por ciento de diputados federales?”, preguntan públicamente priístas y panistas.

Aquí les va la respuesta: eso es posible gracias a que sus compañeros de partido (del PRI y del PAN) así lo decidieron, en complicidad, hace tres décadas.

Desde entonces, en inciso V del artículo 54 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, dice textualmente lo siguiente:

“En ningún caso, un partido político podrá contar con un número de diputados por ambos principios que representen un porcentaje del total de la Cámara que exceda en ocho puntos a su porcentaje de votación emitida…”.

Les presentamos los nombres de los senadores y diputados bajacalifornianos, que aprobaron esa modificación constitucional, que sigue vigente:

Senadores: Guilebaldo Silva Cota (+) -PRI-, Amador Rodríguez Lozano -PRI-, y Norberto Corella Gil Samaniego (+) -PAN-.

Diputados federales del PRI: Martina Montenegro Espinoza, Francisco Domínguez García, Daniel Quintero Peña, Héctor Humberto López Barraza, Franciscana Krauss Velarde, Jaime Cleofas Martínez Veloz, y Alfonso Garzón Santibañez (+).

Diputados federales del PAN: Alejandro González Alcocer, Javier Alberto Gutiérrez Vidal, Rafael Ayala López (+), Rodrigo Robledo Silva, y Jorge Antonio Catalán Sosa (+).

Todos los aquí mencionados que continúan en este mundo, no tienen argumentos para criticar la sobrerrepresentación de Morena en el Congreso de la Unión. Ellos autorizaron que así ocurriera.

Por cierto uno: Aquella ocasión (jueves 22 de agosto de 1996), hubo un diputado bajacaliforniano que votó en contra de la Reforma Electoral: Alejandro Moreno Berry, del Partido del Trabajo.

Por cierto dos: Ayer llegó a la Cámara de Diputados Federal, la iniciativa de Reforma Electoral presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Estaremos muy pendientes de ella, y en particular de lo que digan los priístas y panistas en los debates relacionados con la sobrerrepresentación que tanto les causa molestia.

Por cierto tres (y ya que hablamos de legisladores federales): El diputado mexicalense José Armando Fernández Samaniego y el alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño, coincidieron ayer en el aeropuerto de la Ciudad de México, donde aprovecharon para saludarse y compartir diversos puntos de vista. Ambos políticos de Morena ya se habían encontrado recientemente durante una reunión del Consejo Político Estatal del partido en Tecate, y continúan con sus acercamientos políticos. Hay voces que dicen que algo traman juntos.

No Por cierto cuatro (y ya que hablamos de Ismael Burgueño): Hay una alta probabilidad, de que la encuesta que estuvo circulando vía WhatsApp al inicio de esta semana (elaborada tentativamente por la empresa Consulta Mitofsky), en donde el primer edil tijuanense aparece como el mejor posicionado para lograr la candidatura de Morena a gobernador, haya sido inventada. Cuando menos, ese hipotético sondeo de opinión, no aparece en las páginas de Facebook ni de Twitter (hoy ‘X’), de citada organización dedicada a elaborar encuestas.

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