“Querida Frida, aunque tu partida nos duele, hoy la Familia Naval promete honrar tu memoria, actuando bajo el legado que nos enseñaste: ‘nobleza, lealtad y amor’. Gracias por servir a México, siempre vivirás en nuestros corazones” #HastaSiempreFrida”.

Fue el mensaje que en su cuenta de Twitter publicó la Secretaría de Marina este martes, luego de conocerse del fallecimiento de la perrita labradora que conquistó a todo México, luego de su invaluable participación en el rescate de varias personas tras el terremoto de septiembre del 2017 en la Ciudad de México.

La edición digital de El País señaló: Nunca en México el fallecimiento de un perro había suscitado tantas lágrimas. Pero es que este martes ha muerto Frida, la perra de la Marina que colaboró como ninguna en los rescates tras el terremoto que devastó el país en 2017, convirtiéndose en el símbolo que la acompaña durante el resto de su vida. Escuchar los ladridos de un perro de rescate mientras paseaba por los escombros dejados de un edificio podía significar que había alguien ahí abajo. A lo largo de toda su vida, ayudó a salvar la vida de 12 personas y a recuperar más de 40 cuerpos.

El secretario de Marina también ha lamentado su muerte. “Con gran tristeza hoy despedimos a Frida, nuestra perrita rescatista. A lo largo de su trayectoria nos mostró el verdadero significado de la lealtad y el trabajo en equipo. ¡Gracias por tu incansable labor!”, publicó Ojeda Durán en su cuenta de Twitter. Otros mensajes de cariño y amor han inundado las redes sociales en referencia a Frida. “Te vamos a querer siempre, Frida”, “Eres una heroína nacional”, “Gracias por todo, Frida”, “Estoy llorando ahora mismo. Todos estamos llorando”, eran algunos de los mensajes que se han escrito en su honor.

Ana Laura Hernández Castillo (25 años) participó, como tantos otros voluntarios, en las labores de rescate que se llevaron a cabo en Ciudad de México después del terremoto. “Para mí Frida significo mucho, fue un símbolo de los terremotos y de los rescates”, cuenta la joven en llamada telefónica. “Estuvimos días ayudando a sacar escombros y recuerdo que llegó un equipo de rescate belga a la zona en la que nosotros estábamos, y trajeron perritos”, rememora. “Nos evacuaron a los voluntarios y se quedaron solo los rescatistas. Y allí nos quedábamos todos en silencio, escuchando, y cuando los perritos de repente empezaban a ladrar porque habían encontrado gente nos emocionábamos mucho. Volvimos a formar una fila y empezamos a mover piedras de nuevo, con la esperanza de que hubiera alguien vivo ahí abajo”.

La perra, de raza labradora, tenía 13 años y ya estaba “jubilada” de sus labores con la Armada Mexicana desde 2019, cuando se retiró después de nueve años de servicio como rescatista. La Secretaría de la Marina de Ciudad de México tiene desde aquel día una estatua de bronce en su honor. En ella se puede ver a Frida con su máscara protectora y sus pequeños zapatos de neopreno, el equipamiento que utilizaba al participar en operaciones de rescate. Aquel 7 de octubre fue homenajeada “no solo por motivar a diario a actuar a nuestros hombres y mujeres de mar, sino porque ha dado esperanza a miles de familias mexicanas en los momentos más difíciles”, dijo en su día José Rafael Ojeda Durán, titular de la institución.

La cachorra de labrador comenzó su entrenamiento con el Ejército nada más nacer, el 12 de abril de 2009, y casi desde aquel momento sus entrenadores vieron en ella habilidades poco comunes. “Se observaron en ella cualidades de independencia, concentración, temperamento equilibrado, intrepidez, curiosidad, fácil habituación a diferentes ambientes, facilidad de aprendizaje…”, revela un comunicado de la Marina. Además, también consideraron que sería un buen efectivo para el equipo de Búsqueda y rescate debido a las características específicas de su raza: la resistencia física, finos oídos para distinguir órdenes en medio de gritos y ruidos y una alta capacidad olfativa.

El entrenamiento de un perro para este equipo dura aproximadamente 12 meses. Sin embargo, Frida mostró aptitudes “muy destacadas” desde el inicio, informaba la Marina. La primera misión de rescate en la que participó fue en 2010, en Haití, después del terremoto que dejó enormes daños en la isla y un reguero de personas desaparecidas. Desde entonces, Frida ha formado parte de 53 operaciones de rescate en México, Haití, Guatemala y Ecuador, pero se ganó para siempre el corazón de los mexicanos cuando ayudó con su participación en las tareas de rescate durante el terremoto que acabó con la vida de 192 personas.

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