MEXICALI. El Buen Fin se consolida como un dispositivo de política económica que trasciende el comercio minorista, al articular gasto público, liquidez salarial y consumo estratégico en los territorios. Así lo planteó Antonio de la Torre Stéffano, presidente de la Confederación Nacional de Cámaras de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur), durante su visita a Mexicali, donde destacó el papel del programa como catalizador de estabilidad social y dinamismo económico.
Con más de 200 mil negocios participantes y una meta de ventas que supera los 200 mil millones de pesos —un crecimiento proyectado del 15% respecto al año anterior—, el Buen Fin se perfila como una plataforma de redistribución del ingreso, especialmente en contextos donde el adelanto de aguinaldos y bonos por parte de gobiernos locales y federales permite inyectar liquidez directamente a los hogares.
“Cada compra local representa una nómina cubierta, una beca sostenida, un permiso tramitado. Es economía con impacto social”, expresó De la Torre, al subrayar que el programa incentiva el consumo de productos nacionales y locales, fortaleciendo las cadenas productivas de proximidad.
El dirigente también llamó a consolidar condiciones para la inversión nacional, en coordinación con el gobierno federal, como parte de una estrategia integral que vincule consumo, producción y bienestar. “No se trata solo de vender más, sino de sostener un entorno que permita invertir mejor y responder a las necesidades reales del mercado”, puntualizó.



















