Crean primer protocolo contra la violencia y acoso en la UABC

Ante la ausencia de una política clara y un instrumento para aplicar en caso de que algún miembro de la comunidad de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) sea víctima de algún tipo de agresión por su género o preferencia sexual, diferentes especialistas de la institución trabajaron durante el último año en la creación del primer Protocolo de Atención para Casos de Hostigamiento, Acoso Sexual y Violencia por Razón de Género para la casa de estudios.

El coordinador del Laboratorio de Género del Instituto de Investigaciones Culturales (IIC) de la UABC, Raúl Balbuena Bello, explicó que el Protocolo es resultado de 19 entrevistas cara a cara funcionarios de la Universidad, entre directores de unidades académicas y autoridades de otros niveles en la institución. Esto para saber su nivel de conocimiento en el tema y si tienen reglamentación para incidentes como los descritos.

“En términos generales lo que podría decir es que la reglamentación universitaria no incluye artículos particulares o mecanismos específicos para atender cuestiones de acoso y hostigamiento. Tampoco de discriminación por géneros no heterosexuales o identidades no heterosexuales. No están incluidos en ningún tipo de reglamentación” explicó el investigador y catedrático.

Manifestó que es de gran ayuda que las autoridades universitarias tengan conciencia del problema y la disposición que han mostrado es un buen inicio para crear una estrategia integral y universal para la UABC. Este protocolo es un primer paso.

Por su parte, Paola Ovalle, investigadora del IIC y también participe en la elaboración de este mecanismo, sostuvo que los encuentros que mantuvieron con estudiantes víctimas de violencia o discriminación mostraron actitudes similares a los señalamientos que se hacen en otras áreas de la sociedad. Normalización de la violencia, temor a la denuncia y re-victimización de quienes sufren estos actos.

Aun cuando hay muy buenas intenciones dentro de la UABC para hacerle frente a este problema, al no existir un protocolo se cae en una serie de vulneraciones a los derechos de las personas agredidas. “Desde la forma en que estan tomando las denuncias, las preguntas que te hacen, como se lleva el procedimiento que realmente no tienen un acompañamiento, realmente no se les protege directamente del agresor. Muchas víctimas reportaban eso, que no se sentían satisfechas de como se había manejado y de la forma como habían sido tratadas” detalló la especialista.

Añadió que con el Protocolo se persiguen además dos objetivos: crear estadísticas reales y confiables de casos de hostigamiento, acoso y discriminación, y formar una comisión interna en la Universidad que atienda y sancione los reportes encontrados.

Paola Ovalle sostuvo que no el problema no es exclusivo hacia las mujeres, pues la población LGTB ha aumentado en los últimos años en la población universitaria, como es el caso de la Facultad de Ingeniería. Así mismo, estos actos no siempre tienen índole sexual, sino que en ocasiones hay acoso que afecta la salud psíquica y física de los estudiantes. La facultad de Medicina destaca en ese aspecto.

Esta herramienta, aun incipiente explicó la investigadora, forma parte de una ejercicio a nivel nacional donde participan más instituciones de educación superior.

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