SAN FELIPE. Abel Roberto Román Bojórquez, nieto de Paty Orozco, líder del colectivo de búsqueda de personas desaparecidas en San Felipe, fue asesinado esta noche con cuatro disparos. Desde hace meses recibía amenazas y, pese a la solicitud de medidas de protección para la líder y su familia, el Mecanismo Estatal se las negó.

Los hechos ocurrieron en la colonia Los Arcos, de este puerto, cerca de las 23:00 horas, cuando el joven de 18 años llegó corriendo gravemente herido a la casa de su abuela.

“Llegó corriendo, agonizando, a mi casa… le dieron cuatro balazos”, relató la señora Paty vía telefónica a PoderMX minutos después del ataque.

Aunque tras los hechos se registró una intensa movilización policial, hasta la medianoche no se había reportado la detención de ningún sospechoso.

Desde hace dos años, Paty Orozco encabeza la búsqueda de personas desaparecidas en San Felipe, tras la desaparición de su hijo.

“Gracias a estas búsquedas hemos encontrado osamentas que se entregaron a sus familiares”, recordó la madre buscadora.

No obstante, en mayo pasado tuvo que suspender su participación en estas actividades debido a amenazas directas de una persona identificada, que documentaba y preguntaba por las acciones de ella y de su familia.

Paty presentó a la Fiscalía estatal información e incluso videos en los que se mostraba a esa persona merodeando su domicilio, solicitando además el respaldo del Mecanismo Estatal de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas. Sin embargo, su petición fue rechazada.

“Todo les di para que hicieran una investigación y no la hicieron. Me dijeron que no calificaba, y lo único que nos ofrecieron fueron rondines de policías municipales de San Felipe, que sabemos que son corruptos”, lamentó.

Ante esta situación, Orozco tuvo que abandonar su domicilio y protegerse por sus propios medios.

“Hay un nombre y se sabe quién fue. Yo pido que se le castigue, porque las amenazas que sufrimos las vieron como un juego”, reclamó la madre buscadora, quien además exigió a las autoridades celeridad en la entrega del cuerpo de su nieto.

Abel Roberto, señaló, era un joven de 18 años, sin vicios, dedicado a sus estudios y con toda una vida por delante.

“Ojalá hagan justicia esta vez, porque con mi hijo no la han hecho. Es un dolor grandísimo, y les advierto que si grité por la desaparición de mi hijo, ahora lo voy a hacer el doble o el triple por mi nieto. Quiero al culpable tras las rejas, ya que no se nos dio la protección que debimos recibir. Fueron tres meses de espera y lo tomaron a la ligera”, expresó con firmeza.

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