Resiste la protesta contra la cervecera

Lo rayos del sol caen sin obstáculo alguno. Unas 30 personas, y algunos niños, mantienen su posición en el kilómetro 10 de la carretera Mexicali-San Felipe. Protestan por supuestas irregularidades en la edificación de la planta de la empresa Constellation Brands.

Manifestantes y reporteros buscan la sombra que ofrecen algunos gigantescos tambos que quedaron varados sobre la carretera federal. Otros, los choferes, ya armaron camastros donde esperan movimiento, y las familias se resguardan en algunas carpas dispuestas para resguardarse del verano lo más posible.

Cuatro personas desde diferentes puntos del bloqueo ondean sendas banderas de México. Uno más usa el altavoz para dar un efímero mensaje a los automovilistas que pasan por el carril de desviación en ese punto.

Sombreros y gorras abundan Los que no, se protegen bajo las lonas, dentro de los automóviles con aire acondicionado, o se quedan un rato y luego se van.

Desde la madrugada el fantasma de la ‘amenaza’ de desalojo ha rondado en la zona. Patrullas van y vienen. Se estacionan, sus ocupantes se resguardan del calor y sólo salen para ir a la tienda de conveniencia más cercana. Son cerca de 30 los vehículos oficiales en el lugar.

El agua fría y embotellada es lo que menos falta, lo que sobra es la incertidumbre del posible desalojo con el uso dela fuerza pública, que se estaría dando horas antes de la visita del presidente Enrique Peña Nieto al Valle de Mexicali, la cual parece ser inminente.

Queda aún la duda si visitará el canal 4 de Abril, construido después del terremoto de hace siete años, o si recorrerá la construcción de la propia Constellation Brands, aunque algunos de los manifestantes lo dan por hecho.

Según los cálculos de Mexicali Resiste, el agua que se destinará para la cervecera, afectará el abasto del resto de la población. Aunque los organismos operadores del agua afirmen que sí hay suficiente abasto para todos, ellos se sostienen en sus cuestionamientos.

Reporteros y observadores de derechos humanos se rotan. También los policías que acomodan una y otra vez sus patrullas. Hay quienes dicen que no intentarán el uso de la fuerza, hay quienes que sí; lo cierto es que todos coinciden en que lo que vaya a suceder, será antes de este lunes de visita presidencial.

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