La Feria Internacional del Libro de la UABC no solo se recorre… se vive.
Entre páginas, risas, reflexiones y música, el tercer día de actividades en Mexicali y Tecate dejó claro que este encuentro va mucho más allá de los libros: es un punto de conexión entre historias, ideas y personas.
En Mexicali, el Foro de Publicaciones se llenó de energía con la presencia de José Trinidad Camacho, mejor conocido como “Trino”, quien llevó al público por un recorrido entre humor y crítica con su obra El tercer mundial de Trino. Con ilustraciones y comentarios punzantes, convirtió el fútbol en una excusa para hablar de algo más profundo: la manera en que vemos nuestro entorno.
La jornada también tuvo momentos íntimos, como la charla de Benito Taibo, quien presentó Cuchara y memoria vol. 2 y logró algo poco común: hacer que la comida se volviera conversación. Entre anécdotas, recuerdos y referencias al cine, llevó al público a reconocer cómo los sabores también cuentan historias.

Pero la FIL no es solo para adultos. Mientras tanto, niñas y niños se sumergían en la actividad Lápiz mágico para la paz, inspirada en la historia de Malala Yousafzai, donde el dibujo se convirtió en una forma de imaginar un mundo distinto.
Y cuando cayó la noche, la feria cambió de ritmo. Más de 4500 personas se reunieron para corear, emocionarse y dejarse llevar con el concierto del dúo Daniel, Me Estás Matando, en una velada que mezcló música, nostalgia y conexión colectiva.
Entre tanto, el interés por entender el mundo digital también tuvo su espacio. El lingüista Adrián Chávez puso sobre la mesa un tema actual: cómo se construye la desinformación en internet. Con humor, pero sin perder profundidad, invitó a cuestionar lo que se lee y comparte todos los días.
Y para quienes prefieren las emociones más intensas, el Teatro Universitario se llenó con La Sociedad de las Pesadillas, donde el suspenso, los relatos de terror y las experiencias paranormales mantuvieron al público al filo del asiento.
En Tecate, la experiencia tomó otro rumbo, pero con la misma esencia: acercar el conocimiento a todos. Ahí, personas de distintas edades participaron en actividades para aprender Lengua de Señas Mexicana, en un ejercicio que fue más allá de lo educativo: fue un puente hacia la inclusión.
También hubo espacio para cuestionar estructuras. La doctora Carla Escoffié presentó Anarquismo jurídico, planteando una reflexión clara: el derecho no debería ser inaccesible para la mayoría. Su charla abrió conversaciones sobre desigualdad, lenguaje y justicia.
Así, entre libros, talleres, conciertos y encuentros inesperados, la FIL UABC sigue demostrando que no es solo un evento cultural, sino un espacio donde las ideas circulan, se cuestionan y, sobre todo, se comparten.
Y lo mejor: todavía no termina.




























