MEXICALI.- Mónica Elizabeth Zazueta Tenorio salió a conducir como cualquier otro día. Ya no volvió a casa. Tenía 41 años, era abogada, madre de familia y, como miles de mexicalenses, transitaba por una de las vialidades más importantes de la ciudad sin imaginar que su camino terminaría de forma trágica.
Su muerte, ocurrida durante el aparatoso choque registrado sobre el puente del bulevar Lázaro Cárdenas y Río Nuevo, ha provocado indignación entre familiares, amigos y ciudadanos, quienes hoy no solo la recuerdan con afecto, sino que también exigen a la autoridades que el caso no quede impune.
El accidente ocurrió cuando el chofer de un automóvil Ford Mustang blanco, conducido a exceso de velocidad, perdió el control, invadió los carriles contrarios e impactó al menos tres vehículos. Uno de ellos era el automóvil que manejaba Mónica.
Aunque otras tres personas resultaron lesionadas, ninguna requirió hospitalización. Ella fue la única víctima fatal.
Tras el accidente comenzaron a circular imágenes y videos en redes sociales que muestran al supuesto conductor responsable, siendo retirado del lugar por otras personas antes de que llegaran las autoridades. Desde entonces, su paradero es desconocido y las investigaciones continúan para lograr su localización.
Mientras tanto, la despedida para Mónica ya comenzó. En redes sociales, familiares, amistades y colegas la describen como una mujer trabajadora, profesionista y entregada a su familia. Los mensajes coinciden en el mismo sentimiento: una vida que no debió terminar de esa manera.
La etiqueta #JusticiaParaMonica se ha convertido en el punto de encuentro de quienes reclaman que el responsable enfrente las consecuencias legales y que el caso no se convierta en una estadística más de las tragedias ocasionadas por la conducción irresponsable.
Más allá de las investigaciones, la muerte de Mónica vuelve a abrir una discusión que Mexicali conoce demasiado bien: el costo humano del exceso de velocidad. Detrás de cada cifra existe una historia, una familia y un lugar vacío que nadie podrá ocupar.
Hoy ese lugar lleva el nombre de Mónica Elizabeth Zazueta Tenorio, una mujer de apenas 41 años cuya vida terminó en cuestión de segundos y cuya familia ahora espera que la justicia llegue con la misma rapidez con la que ocurrió la tragedia.


















