MEXICALI.- La muerte de Aida Valenzuela, de 54 años de edad, ocurrida la mañana del viernes en la colonia Nacozari, ha abierto una pregunta que hoy exige respuesta: ¿la tragedia pudo haberse evitado?
Mientras la Fiscalía General del Estado mantiene abierta la investigación para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades, vecinos y familiares de la víctima sostienen que el riesgo había sido advertido desde tiempo atrás.
De acuerdo con testimonios de habitantes del sector, los perros presuntamente involucrados en el caso eran conocidos por su comportamiento agresivo y ya habían protagonizado otros incidentes en la zona. Aseguran que el problema fue reportado en diversas ocasiones al Centro Municipal de Control Animal, sin que, afirman, se implementaran medidas que eliminaran el riesgo para quienes transitaban por el lugar.
La mañana del viernes, alrededor de las 6:00 horas, Aida fue localizada sin vida sobre la avenida Blas López, en la colonia Nacozari. En un principio se informó que la mujer habría fallecido a consecuencia del ataque de una jauría; sin embargo, la investigación ministerial continúa y la causa oficial de la muerte aún no ha sido determinada.
Detienen al propietario de los perros
Como parte de las investigaciones, autoridades detuvieron a Carlos “N”, de 47 años de edad, quien es hermano de la víctima y, de acuerdo con información obtenida de manera extraoficial, era el propietario de los perros presuntamente relacionados con el caso.
Trascendió que ambos habitaban en predios contiguos y que existían diferencias entre ellos debido a que Aida tenía gatos, mientras que Carlos mantenía varios perros en su propiedad.
Los animales fueron asegurados y trasladados al Centro Municipal de Control Animal, donde permanecerán mientras continúan las diligencias correspondientes.
La necropsia será clave
La Fiscalía General del Estado espera el resultado del dictamen del Servicio Médico Forense (Semefo), el cual será determinante para establecer la causa del fallecimiento.
Los peritajes deberán precisar si la mujer murió como consecuencia de las mordeduras de los perros o si estas fueron ocasionadas después de que ya había perdido la vida por otra causa. Ese resultado definirá el rumbo de la investigación y las posibles responsabilidades penales que pudieran fincarse.
Más allá del propietario
Aunque la investigación se centra inicialmente en el dueño de los animales, el caso también ha colocado bajo la lupa la actuación de las autoridades encargadas de atender denuncias por animales agresivos.
Vecinos y familiares aseguran que durante meses presentaron reportes al Centro Municipal de Control Animal para advertir sobre el comportamiento agresivo de los perros. Si esos antecedentes se confirman, corresponderá a las autoridades determinar qué acciones se realizaron tras recibir las denuncias y si las medidas implementadas fueron suficientes para prevenir una tragedia.
La revisión de esos antecedentes será relevante para establecer si, además de las posibles responsabilidades del propietario, existieron omisiones administrativas en la atención de los reportes ciudadanos.
Un problema que persiste
El fallecimiento de Aida reavivó el debate sobre la tenencia responsable de mascotas y la capacidad institucional para atender denuncias relacionadas con animales potencialmente peligrosos.
El caso también recordó el de “Amparito”, la mujer que perdió la vida en circunstancias similares en Mexicali y cuyo fallecimiento impulsó reformas legales para fortalecer las sanciones contra propietarios de animales que representen un riesgo para terceros.
Ahora, además de esperar el resultado de la necropsia, la comunidad exige respuestas sobre la atención que recibieron las denuncias previas y si una intervención oportuna de las autoridades pudo haber evitado esta tragedia.


















