MEXICALI. En Baja California, una forma de violencia que muchas mujeres viven todos los días sigue sin estar reconocida como delito: el acecho.
Esa es la laguna que busca atender la diputada Mayola Gaona, quien presentó una iniciativa para reformar el Código Penal y la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, con el objetivo de que el hostigamiento sistemático deje de ser invisible y empiece a castigarse.
El planteamiento es claro: reconocer legalmente conductas como el seguimiento constante, la vigilancia, el acoso reiterado —ya sea en la calle, el trabajo o incluso en redes sociales— antes de que escalen a delitos más graves.
“El acecho es un aviso temprano de que la violencia puede escalar”, advirtió la legisladora.
El contexto respalda la urgencia. De acuerdo con datos del INEGI, casi 7 de cada 10 mujeres en Baja California han sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida, siendo la psicológica una de las más comunes. Ahí es donde encaja el acecho: una agresión constante, muchas veces minimizada, pero con impactos reales en la seguridad y la libertad de las víctimas.
Hoy, el problema es que no existe como delito autónomo. Y eso tiene consecuencias: no se denuncia, no se persigue y, en muchos casos, tampoco se previene.
La iniciativa busca cerrar ese vacío legal, permitir sanciones más claras y, sobre todo, obligar a las autoridades a reconocer una conducta que ya ocurre de forma cotidiana.
Porque mientras no se nombre, no existe en la ley.
Y mientras no exista, difícilmente se castiga.
La propuesta también apunta a que tipificar el acecho no solo serviría para sancionar, sino para generar políticas públicas más efectivas en prevención y atención a víctimas.
El debate ahora está en el Congreso del Estado: seguir atendiendo la violencia con herramientas incompletas, o actualizar la ley frente a una realidad que ya rebasó el marco legal.
















