Una noche después de la balacera

La tranquilidad de la noche se rompe por las luces cegadoras de unos códigos de patrulla. No han dejado de pasar desde que cayó el sol este jueves, horas después del infierno que se vivió en la estación de gasolina 1934, de la calle Uxmal y avenida Nayarit, en el corazón del viejo Pueblo Nuevo.

La sangre del ladrón abatido por balas de la Policía Municipal aún permanece en la banqueta. Las pocas personas que caminan a esta hora, mejor se cambian de acera. Los despachadores trabajan de manera normal. “Ya pasó el susto…el compañero está bien, es lo importante”, comenta uno de los trabajadores mientras despacha combustible a un automovilista que llega más por curiosidad que por necesidad de gasolina.

Más tranquila de lo común, la noche de este jueves en la gasolinera de la calle Uxmal, en Pueblo Nuevo. Foto: Marco Vinicio Blanco.

Mientras algunos trabajadores tratan de reparar los vidrios estrellados, el despachador recuerda los minutos de tensión que se vivieron.

Eran las 4:55 horas cuando se activó la alerta desde el centro de emergencias, al recibirse el reporte de un robo con violencia en proceso. Agentes municipales llegaron rápido al lugar ubicado a unas cuantas cuadras del Centro Histórico de Mexicali, donde se concentra la mayor vigilancia nocturna.

Los patrulleros se encontraron una escena que solamente conocían en la teoría y en la charla de algunos viejos compañeros: un sujeto armado con una escopeta estaba dentro de la oficina de la gasolinera, cometiendo un atraco y al verse descubierto había tomado al trabajador que se encontraba en turno como escudo humano, advirtiendo a los policías de la patrulla 2719 que le darían muerte si intentaban atraparlos.

Lo que en ese momento los policías no sabían es que minutos antes los ladrones habían llegado y sometido al único trabajador que había, quitándole el uniforme para no ser descubiertos mientras cometían el robo. La confusión se aclaró cuando descubrieron que el verdadero empleado estaba dentro de la oficina.

Al descubrir la mentira, los policías comenzaron a ordenar a los ladrones que se entregaran. Uno de ellos dirigió la escopeta hacia los policías y comenzó a disparar en su contra. Las balas dieron en la patrulla y en las paredes de negocios cercanos.

Los policías respondieron igual, hasta abatir a uno de los asaltantes, que cayó boca abajo en la banqueta, cerca del callejón. El otro, quien había usurpado la identidad del trabajador, decidió mejor rendirse. Fue identificado como Pedro “N”, de 40 años de edad, quien ya había sido detenido en otras ocasiones por los delitos de robo con violencia y portación de arma de fuego y portación de arma prohibida.

En el tiroteo resultó herido también el trabajador, quien fue alcanzado por una esquirla, pero su lesión no fue de gravedad.

Según versiones de testigos, había otro ladrón que esperaba a bordo de un vehículo pero al verse descubierto decidió abandonar a sus cómplices. El vehículo usado por los ladrones fue encontrado incendiado a unas cuadras del sitio.

Para el director de Seguridad Pública Municipal, Alonso Ulises Méndez, estos hechos son un claro mensaje de que en Mexicali las autoridades están decididas a hacerle frente a la delincuencia. “Contamos con una policía municipal fortalecida, bien capacitada y entrenada que sabe tomar las decisiones correctas en los momentos oportunos para proteger a los mexicalenses, a ellos mismos y a sus compañeros”.

En lo que va de esta administración municipal se han registrado quince enfrentamientos a tiros entre policías y delincuentes, que han dejado un saldo de ocho personas fallecidas, todas ellas señaladas como delincuentes.

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